martes, 12 de abril de 2016

El vestuario de Outlander en esta segunda temporada.

LA DISEÑADORA TERRY DRESBACH, HABLA DE LA SEGUNDA TEMPORADA, QUE TRANSCURRE EN EL PARÍS DEL SIGLO XVIII.

Le han influido los grandes diseñadores de los años 40 como Balenciaga, Dior, entre otros.

Traducido por Pilarica Sánchez

Outlander, la aventura épica de viajes en el tiempo que emite Starz, considerada para algunos como el “Juego de Tronos” femenino así como el “mejor sexo que se puede ver en la televisión”, vuelve a las pantallas con una segunda temporada muy esperada y especial. Grandes cambios están en marcha: En lugar de las escarpadas y ásperas Highlands escocesas, Claire (Caitriona Balfe) y Jamie (Sam Heughan) se encuentran con la “crème de la crème” de la sociedad parisina, cambiando tartanes y prendas de lana por trajes de seda y encajes. La diseñadora de vestuario de la serie, Terry Dresbach (que intentará conseguir el Emmy de vestuario esta temporada), nos guía a través de algunos de los looks más esperados de Claire, los desafíos de adaptar los libros a la pantalla, y de cómo se las arregló para producir más de 10.000 piezas de vestuario sólo para esta temporada.

Aviso: Hay pequeños spoilers de episodio 1 de la segunda temporada.

El vestido de Claire del siglo XVIII, inspirado en Dior. Photo Credit.

BAZAAR: El viaje en el tiempo es parte esencial en toda la historia de Outlander. La primera temporada se sitúa en Escocia, durante los años 1940 y 1740. En esta segunda temporada, volvemos a los años 40, pero viajamos al París del Siglo XVIII. Para una diseñadora, ¿cuáles son los retos y cómo se plantean?

TERRY DRESBACH: Es un universo diferente, un planeta diferente, un mundo diferente. No hay nada que transfiera Escocia con París. Los dos periodos son relevantes. Nada de lo que teníamos podía viajar con nosotros. Eso significaba tener que volver a empezar, como si se tratase de una serie totalmente nueva y eso que la primera temporada no fue una tarea fácil. La segunda temporada es 10 veces más grande, ¡casi 100 veces mayor! Pasé mucho tiempo yendo de un lado a otro durante la primera temporada; parecía el robot de “Perdidos en el Espacio” diciendo “¡peligro, peligro, se nos aproxima un tsunami!” y era como “Acabemos primero con la primera temporada antes de empezar de hablar de la segunda”, menos mal que al final me escucharon y comenzamos a realizar el vestuario para la segunda temporada a la mitad de la primera.

HB: ¡¡Comenzaste con mucha antelación!!

TD: Teníamos que hacerlo, si no, hubiésemos muerto. Tuvimos que hacer miles de vestidos.

HB: He leído que tu departamento de vestuario ha realizado más de 10.000 piezas para esta temporada. Eso es increíble.

TD: Lo es, y no sé ni cómo lo hicimos. Es un recuerdo un poco borroso. Tuvimos que poner todo en varios segmentos, y al verlo podía decir “Dios mío, ¿tenemos que hacer cinco millones de pares de zapatos? De acuerdo, todo el mundo a hacer zapatos. Espera un minuto, ¡abanicos! ¿De dónde vamos a sacar los abanicos? ¡Espera, sombreros!” Así que creamos un set de sombreros y otro de abanicos. Lo más difícil fue cómo conseguir la tela del Siglo XVIII, ya que ésta no se fabrica y no se puede encontrar en ninguna tienda, por lo que la tuvimos que hacer. Tengo un equipo muy pero que muy grande. En un largo y duro día de trabajo estuvimos 60 personas en el departamento, teniendo en cuenta que nuestro equipo de confianza está formado por 30 de ellas y 4 de ellos nunca habían trabajo en el cine o la televisión.

Para mí, es muy difícil recordar cómo lo hicimos porque puedes tener un plan para una gran película, pero no puedes ver esa gran película mientras estás trabajando. Tienes que permanecer frente a ese pequeño desastre que tienes delante de ti. Una gran parte de nuestro equipo está formado por antiguos alumnos de la escuela de arte, en los que para algunos es su primer trabajo o están de prácticas. Tenemos a seis de ellos que se sientan delante de la máquina profesional de bordados y llevan sus habilidades de pintores y/o escultores a la práctica, de modo que aprendemos a cómo traducir el bordado que se ve en una pintura del Siglo XVIII a una máquina y luego a esculpir centenares de yardas de telas artesanalmente bordadas. Estás ahí y dices “Dios mío, ¡mira lo que podemos hacer!” Eso que consigues te lleva a mirar a la siguiente tarea.

Todo este sorprendente proceso nos enseñó a pensar cosas como “No sabemos de dónde podemos obtener los botones, ¡tal vez tengamos que hacer botones! ¿Qué se necesita para hacer botones?” Y luego nos sentábamos todo el equipo y decidíamos que hacer. Y ese fue el proceso que llevamos para casi todas las prendas que veremos en la serie, en las que nos preguntábamos “¿Cómo diablos vamos a hacer esto?” A continuación, el equipo comienza a tener ideas y éstas llegan a algún tipo de solución que generalmente funciona, ya que no tienes tiempo ni espacio donde fallar.

HB: Sólo hemos podido ver el primer episodio, pero es obvio que esa idea funciona y eso que ni tan siquiera hemos llegado a ver parte de los magníficos trajes que veremos a lo largo de la temporada.

TD: Cada traje tenía que ser espectacular. Me senté con Ron (El productor de Outlander, y marido de Dreisbach) y le dije: “Si estamos haciendo la corte francesa, no hay otra. Claire no va a usar un traje cutre”. Cada personaje tiene que tener la presencia respecto al papel que éste vaya a tener, así que todo tiene que estar a su nivel, sino se vería raro.

Cait, el otro día en una entrevista dijo: “Cada vestido es un vestido de Alta Costura”. Es la mejor manera de describirlo, y solo ella tuvo como 25 vestidos. En una serie normal, sólo para una temporada, los actores secundarios tienen entre 2 o 3 cambios de vestuario, en cambio nuestra actriz secundaria tiene 15, y los hombres entre 10 y 15 trajes. Es surrealista.

HB: Y en esta época, los trajes de los hombres tienen casi los mismos detalles que los de las mujeres.

TD: ¡¡O más!! Porque para las mujeres se hace un patrón de tela de toda la superficie, en cambio, para los hombres se complica porque se utiliza un material mucho más elaborado, que va en dos piezas en la parte delantera de la chaqueta, por lo que conlleva mucho más trabajo. Ellos tienen encajes, sedas, botones y alguno de éstos con joyas bordadas. Aquí no puedes poner a los hombres con un traje negro y listo.

HB: Háblame sobre el traje floral marrón que lleva Claire en las fotos promocionales.

TD: Hicimos eso porque Claire es una mujer de otra época. Ella no es del Siglo XVIII. Cait y yo queríamos darle un algo para hacerla sentir en los años 40. Lo hicimos en la primera temporada, pero de forma mucho más sutil. Hemos puesto bolsillos en su ropa, por lo que muchas veces la verás con las manos en los bolsillos. Queríamos asegurarnos que ella era aún más moderna en una época moderna. Algo así pasa en el período de París. Para esa época, los trajes son muy restringidos, muy recargados, y muy pero que muy exigentes y yo sé que así no es Claire. Así que me volví de nuevo a los años 40, dado que es la época de la ella procede.

El vestido marrón y flores de Outlander. 

Ese vestido marrón con flores tiene una gran historia detrás. Mi tienda de telas favorita se encuentra en San Francisco y se llama Britex Fabrics, y he estado acudiendo allí durante años y años. Entré y dije: “Seguro que tienes algo en el sótano que nadie compraría. Baja y búscalo”. Y de repente, traen esa la tela de flores y simplemente dije que era magnífica. La mejor parte de la historia es que extendemos el rollo de tela en la mesa y allí se encuentra otra compradora. Se para y dice “Es preciosa, ¿no? ¿Has visto alguna vez la serie Outlander? Me gustaría que alguna vez pudieran usar algo así en la serie”. Y dije: “¿Adivina quién soy?”

Fue una tela que encendió las alarmas a través de Internet. La gente estaba como “Espera un minuto, ¡eso no se ve en ese período!” No hay que suponer que lo sea. Queremos imaginar que Claire entra en un salón de París del Siglo XVIII y dice “¡Esto! ¡Cámbialo así! ¿Por qué no ponemos flores debajo?” Ella es una mujer moderna, así que en el momento en el que vi la tela, tuve la sensación de que sería incorrecto y quisimos hacer algo con ello.

Pero la clave de todo esto es que tuvimos que conseguir que, de todo el mundo a su alrededor, fuese lo más precioso de la época. Eso no precisó tirar de historia, sino todo lo contrario, estamos contemporizando el Siglo XVIII. El Siglo XVIII es un período de moda icónico y sorprendente. ¡¡Karl Lagerfeld lo ha estado haciendo durante toda su carrera!! Así que empezamos a hacerlo en los años 40.

HB: Es obvio que Claire habría estado involucrada en todo lo relacionado consu vestuario, ya que en el primer capítulo, está intentando sobresalir dentro de la sociedad parisina.

TB: ¡Ese es el objetivo! Sabes que en una serie como ésta, para una vez que se trata el tema de la moda, intentas pensar en la historia y apoyar a sus personajes. Se tiene que hacer todo con sentido. Tienes que ser capaz de trazar una línea y decir “Claire, ella tiene unos objetivos” Todas esas cosas ayudan. Nos fijamos en Balenciaga, Balmain, o Dior así como en todo aquel diseñador del cual pudiéramos encontrar ecos de cualquier parte.

HB: Hablemos sobre el vestido rojo. ¿Qué es lo que pensabas cuando dibujabas el boceto?

TD: Es un momento muy icónico para la serie, y luché mucho, ya que el rojo es color muy abrumador y marca totalitarismo en cada paso. Cuando se comienza a embellecer, se convierte en un vestido digno para un salón. Así que empecé a estudiar todos los vestidos rojos a lo largo de la historia de la moda y una vez más cuando nos remontamos a los años 40, cuando comienzan a destacar Dior y Balenciaga y se despojan de la ornamentación básica, ya que un vestido ya destaca por sí mismo. El rojo es la decoración. Fue absolutamente esencial que no la dominase. Tenía que abrazarla, necesitamos ponerlo delante de ella, pero no aniquilarla. Tenía que ser simple. La silueta de un vestido de fiesta no es tan diferente de lo que era en el Siglo XVIII: cintura de avispa y falda larga. Este vestido está fabricado con 15 yardas de tela, con pliegues tan juntos que se podría sujetar un hoja de papel entre ellos. Es muy notable. A continuación, le pones un gran par de pendientes, y no necesitas mucho más.

HB: Estoy fascinada por el escote.

TB: Si lees el libro – yo lo he leído una docena de veces – Jamie dice que podría ver la línea donde se ubica su tercera costilla. Después de diseñar el vestido, vi que eso en el Siglo XVIII no era posible, ya que en la arquitectura de un vestido del Siglo XVIII, concretamente en Francia, todo vestido cuenta con un corsé. Eso fue todo un dilema, por lo que, finalmente, puse el corsé por encima. En esa escena, ella está desencorsetada, y luego usé su sensibilidad de los años 40 para abrir el frontal y ese fue el resultado.

HB: Se destaca, pero todavía puede sentirse como un vestido del Siglo XVIII.

TD: Esa siempre es nuestra meta. Si seguimos rodando durante 8 temporadas, siempre tenemos que hacerla sentir como un pez fuera del agua, y sin embargo, ella no puede alejarse de la realidad en la que vive, ya que si no, la gente la quemaría en la hoguera por bruja. También lo hicimos con Geillis Duncan, en la primera temporada, ya que como ella reveló, pertenecía a la década de los 60, y mucha gente se preguntaba “¿por qué lleva eso?” Eso no se lleva en esa época, por lo que respondería: ¡¡Ella no es de esa época!! Así podíamos jugar con los colores.

Alguien dijo en estos días “No entiendo como Terry ha hecho un vestido rojo tan mal y otros del Siglo XVIII tan perfectos” ¡¡Eso es porque no han visto todavía la segunda temporada!! Todavía no han visto el contexto. Hay una razón: Esto no hacer moda, sino un vestido, y eso es diferente.

El vestido rojo de Claire en Outlander.

HB: Sorprende ver imágenes de ese vestido antes de que se emita el episodio.

TD: Cuando estuvimos hablando sobre lanzar el vestido rojo como un spoiler –y eso fue por mea culpa- luché muy duro para que no se sacase el vestido de contexto. Pero cuando vi esa imagen colgada en la fachada de un edificio, fue magnífico, impresionante, hermosísimo y notable. Toda una obra maestra. La persona que lo vea puede decir “¡¡Ya está aquí Outlander!!” y sientes mariposas en el estómago. Después dije: “Yo estaba equivocada”. Es una fotografía asombrosa, capaz de atraer al público y no ser exigente y dura como puede ser la serie.

HB: Has leído los libros docenas de veces y tú introdujiste a tu marido (Ronald D. Moore) a ellos. Como fan de los libros, ¿has intentado cambiar la idea que da Diana Gabaldon en su obra?

TD: No, y he evitado eso. Diana me ha dado su aprobación y bendición y está feliz con todo lo que he hecho. Cuando empecé a diseñar para la serie, lo hacía con respecto a las descripciones del libro, pero a veces las interpretaciones no son las mismas que puedes visualizar. Siempre digo que el libro es un modelo, no una biblia, y lo digo yo, fiel amante de la historia de Diana desde sus orígenes. Lo que intento captar es el corazón de la historia. Lo mejor que me ha podido pasar es que ahora tengo grandes anotaciones a lápiz de la propia Diana en mis libros.

HB: Es bastante obvio que la gente que trabaja en la serie es fan de los libros. Esto consigue una serie muy auténtica y real, y la integridad de los personajes no ha sido comprometida de una manera u otra.

TD: Todos hemos tenido que luchar muy duro para eso, ya que hay una gran cantidad de percepciones que todo el mundo quiere cambiar y nadie lo hace. Cada persona está involucrada en su trabajo y en ser lo más fiel posible a los libros. Ese es nuestro objetivo, pero, ¿cómo podemos llegar hasta allí tomando diferentes patrones?

HB: Eres muy activa en Twitter e interactúas con tus fans. ¿Por qué es importante estar conectada con ellos?

TD: ¡Son increíbles! Son un apoyo increíble. Soy fan, ellos son fans, ellos tienen el corazón en estos libros. Ellos han estado esperando que esto sucediese. Todo se habla, todo se discute, es una especie de extensa familia. Muchas veces, cuando diseño, pienso “¡Oh, esto les va a encantar!” o “¡Me van a matar por esto!” Son parte del proceso de la serie. Es una serie con una base femenina y a veces las cosas vistas desde ese punto, se pueden ver muy diferentes, como las caras de un abanico. Realmente aprecio sus comentarios. Yo vivo en Escocia. He estado viviendo allí desde hace 4 años, mientras mi familia está en California. Hay veces, que a las 2 de la mañana, me meto en Twitter y hablo con gente que quiere saber cómo me encuentro. Es un buen sistema de apoyo.

HB: Eres una feminista confesa. ¿Cómo te influye en tu trabajo en la serie?

TD: Puede que para todos no lo sea, pero para mí, se trata de una historia de una mujer moderna y fuerte, que vive esta experiencia extraordinaria y se encuentra con un hombre que valora las cosas que pasan a su alrededor. Pero ella es una persona independiente. Cuando vuelve al Siglo XX, no se queda en el sofá hecha un ovillo, sino que se convierte en una cirujana en la década de los 60. A Diana no le gusta emplear la palabra feminista, pero en parte, ésta puede ser una novela feminista. Esto es lo que hace a la obra interesante, relevante e interesante para mí, y esa es la historia que intento contar a través de los trajes. Es algo realmente importante ver esos valores en nuestras pantallas de televisión, un ejemplo para nuestras hijas y para nosotras mismas, como mujeres, y que te hace decir : ¡a por ello!

HB: A lo largo de la serie, no se emplea la palabra "feminista", pero ese es el mensaje que está enviando. El poder de las mujeres.

TD: Y ese es el objetivo. Ron es un hombre realmente excepcional y que siempre ha estado apoyando y unido a grandes mujeres. Y tengo que decir que me casé con un hombre al que realmente le gustan las mujeres fuertes, que es algo compatible y agradable. Es el eje de nuestro matrimonio. Así que es una reflexión de algo que encontré en los libros y que fue posible llevar a cabo en mi vida personal.

HB: ¿Cuál es la parte favorita de tu trabajo?

TD: La parte favorita de mi trabajo es enseñar a este joven e increíble equipo y verlos crecer en todo lo que hacen. Para muchos, esta es su primera experiencia laboral en este sector, es fantástico y emocionante para ellos. Me apoyan y eso es algo maravilloso. Lo que dicen ahora es: “Pellízcame, ¿Es posible todo esto?” Cosas así.

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Aunque el año pasado se hizo algo similar, el vestuario ha llegado a ser tan relevante, que para esta temporada, ha contado con su propia exposición en los escaparates de una de las tiendas de la Quinta Avenida: Saks. Y Caitriona Bafe y Sam Heughan han sido portada de su revista de moda. A continuación, algunas fotos, tanto de la revista como del evento al que acudieron en la propia tienda.

Caitriona Balfe, portada de la revista Saks.

Sam Heughan, portada de la revista Saks.

Caitriona Balfe y Sam Heughan, frente al escaparate de la tienda Saks, en la Quinta Aavenida.

Los protagonistas de Outlander, junto a la diseñadora de vestuario, Terry Dresbach,








1 comentario:

  1. Muy interesante la entrevista, muchísimas gracias por la traducción

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